El regalo de la infanta Lucy Carmona
Trepo a un autobús urbano rumbo al mar mediterráneo, al que asoma la playa de Valencia. El único asiento libre está frente a una niña de poco más de seis años, que lee contenta y titubeante a su mamá: “en la estufa está una esfera de estambre…..”. Para y acota: “antes no me gustaba leer, ahora se me da”. Su mamá le suelta la letanía de ventajas de saber leer, entre ellas la posibilidad de leer los cuentos de los hermanos Grim, de Andersen…….. Se me cuecen las habas por entrar en su plática. Con los ojos pido permiso a su mamá, dirigiéndome a la niña: déjame contarte el más pequeño cuentito de Tito Monterroso: “….y cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Me ha escuchado con interés. Sonríe cuando termino, y como si fuéramos viejos conocidos pasa a contarme un cuento, propiamente su versión de Caperucita Roja. La mamá nos deja ser.
“Esta era una niña que vivía en el bosque. Tenía que llevarle de comer a su abuelita. Pero en el bosque vivía un lobo. Su novio no la dejó ir y así salvó a su novia de que la comiera el lobo”.
Alabo su forma de contarme el cuento y le agradezco, mientras su mamá se despide y la toma de la mano para bajar. La niña me sigue explicando las razones del novio para no dejar salir a la novia, al tiempo que va bajando del autobús, jaloneada por la madre.
Dejo a los psicoanalistas la tarea de destazar el cuento a la manera de Bruno Bettelheim, como a los sociólogos la reconstrucción de las formas de socialización contemporánea de las niñas, sintetizadas en esta densísima creación de Lucy Carmona.
Por mi parte, aprieto a mi pecho este hermoso regalo de una infanta valenciana. Antes de redescubrir las playas del mar mediterráneo, he encontrado mi perla.
Miguel
3 de marzo de 2006

JuanC dijo
Me gustó mucho el cuento de la niña y sobre todo me gustó más el regalo que no solo te dió a ti, sino a mi, ya que tengo casi una semana pensando en el cuento de la caperucita de Carmona. Lo unico que me dejo un poco de mal sabor de boca y me gustaría corregirte con todo respeto es sobre tu cuento. El cuento del Dinosaurio es de Tito Monterroso, natural de Honduras, Guatemalteco por convicción, (parafraseandolo), asi que el cuento no tiene raices mexicanas por ningún lado. Con todo respeto. JuanC
2 Mayo 2007 | 06:33 AM