Son las 11 y media de la noche. Es un jueves cualquiera de una semana de trabajo. Deambulo por el centro histórico de Valencia, buscando una taberna para escuchar jazz o blues en vivo. No la encuentro asomándome a no menos de cincuenta. Voy a dar sin rumbo nuevamente a esta plaza, que empieza a tomar un nuevo aire, con la llegada de bicicleteros, patinadores, equilibristas y tanto tríos como cuartetos de jóvenes locales y turistas adultos, que pasan en busca de un bar sobre la calle de Les Caballers.
Cada quien toma sus posiciones. Los ciclistas, jóvenes de entre 15 a 20 años, saltan montados los tres anchos escalones que enmarcan la plaza de mármol. Unos patinadores colocan vasos de unixel que usan como mojoneras entre las cuales harán sus suertes a un pié, marchando de reversa, mientras otros saltan sobre una valla metálica. Un par de músicos, rumano el guitarrista, ostraveño el violinista, se planta a interpretar para don nadie, en la esquina del Palau (palacio) de la Generalitat Valenciana, dejando frente a ellos un sombrero para que se cooperen con la canción los amparados. Un puñado de quinceañeros trovadores locales, se asienta para guitarrear en el pórtico del Jurado de las Aguas. Otro grupito de güeras y güeros gringos dieciochoañeros, destapa botellas de vino que beben a pico, escanciándolas generosamente con expresiones como “fuck you”, sobre el jardincito norte de la Basílica.
Podríamos decir: cada loco con su tema, hasta el que esto escribe. En esas observaciones estoy cuando pasa, yendo y viniendo, como quien busca algún papel útil en el suelo, un hombre maduro, suciamente vestido, un desamparado. Va tarareando y cantando “lola, te critican porque estás sola”, simula el sonido de una guitarra eléctrica: tui-tui-uiiiiiii….., suelta a diestra y siniestra frases sin tema: “Led Zeppelin, Sari de la fábrica de Bilbao, Muddy Waters, La Tropa”. Canta en inglés, bluesea, pasa a un registro en castellano, brinca al valenciano, vagabundea. Ahora acaba de decir: “maldito cura, jura que no le das por el culo a los monaguillos”………
Sigue su azaroso camino sin obtener respuesta, mirando al suelo.
Retiro lo dicho. Este desamparado es el único que no está loco, tiene y sigue con su tema.
La plaza de la Virgen nos da cobijo a todos.

Miguel, 2 de marzo, 2006