Catheryn es una profesora de Kenya que como todos los que tomamos este curso, anda en busca de respuestas a lo que vemos diferente en Israel respecto de nuestros países. Le ha preguntado al Embajador Israelí sobre el estado actual del conflicto regional y con las autoridades palestinas, a qué se debe que pueblos y ciudades de Israel estén situados en las crestas de las colinas, y no en los valles como suele ser en nuestros países. Contesta el Embajador con toda seguridad y con una cara comprensiva de nuestra inocencia: "desde arriba se advierte con mas amplitud y se le ataca con mas efectividad al enemigo que se acerca, también se defiende mejor un asentamiento".
Por milenios este país ha sido un crucero de mercaderes entre África, Asia y Europa y todo terrateniente, califa, jeque, sha, rey, emperador o presidente, con ansias de engradecer su poderío, ha visto que le conviene tenerlo controlado, además de todas las justificaciones religiosas que puedan acompañar esta pretensión política y militar. Este sigue siendo el caso en el siglo XXI. Desde su fundación, el posicionamiento de los pueblos de este rumbo apunta a su defensa y al ataque desde los altos, con todos los costos implicados de llevar agua a los copetes de sus colinas, como lo demuestran los restos arqueológicos en madera, piedra, tela, mosaico y papel de estos y otros pueblos. Sobre los hombros y espaldas de las mujeres también se han sostenido estos pueblos, lavando, cocinando, tejiendo, haciendo vasijas, subiendo agua hasta las crestas de las colinas, además de las glorias militares que se achacan a sus hombres, eso sí, en grabados de oro, metal, mármol y otros materiales que desafían el tiempo.
23, III, 2005